¡OJO CON LOS DIENTES!.
- BIODENT SOLUCIONS
- 1 abr 2024
- 3 Min. de lectura

¿Siente un lagrimeo, sensación de ardor en el ojo, enrojecimiento, picor, dolor, sensibilidad a la luz? ¡No descarte que además de la visita a su médico de confianza tenga que ir al dentista! Aquí le dejo algunas razones para pensar que su enfermedad ocular puede estar relacionada con la salud de su boca.
Entre la quinta y sexta semana de vida intrauterina, los ojos, la nariz y la boca están perfectamente formados. Todo comienza a las 24 horas de la fecundación, cuando una estructuras celular llamada zigoto se desarrolla y crece según su programación genética para producir un bebé. Podríamos entonces decir que esta es la primera relación de “parentalidad” que tienen la cavidad bucal y el ojo, son hermanos nacidos de la misma célula, como en una familia, lo que le suceda a uno pueda afectar al otro.
Para la acupuntura la energía funciona a través de los meridianos o canales que reciben o entregan su energía durante las 24 horas del día sin interrupción. Varios meridianos recorren la cabeza, comienzan o terminan en ella, lo cual hace evidente que la boca y el ojo no solamente están conectados a nivel físico sino también energético.
La odontología Neurofocal hace relación a sus campos interferentes o focos presentes en el Odonton (diente y tejidos que lo rodean) que son capaces de producir alteración a distancia. Muchas formas de inflamación dentro y fuera del ojo están relacionadas con quistes, granulomas, abscesos crónicos, caries profundas, restos de raíces, inflamación de encías, etc.
La teoría infecciosa considera el mal estado de la boca como un factor importante para varias afecciones oculares, entre ellas las uveítis y conjuntivitis y enfermedad reumática ocular.
EL sistema nervioso vegetativo o autónomo informa de todo lo que sucede en el interior del cuerpo, el todo recibe información de cada parte y viceversa. Una irritación continua de este sistema por un problema dental, sinusal o amigdalino puede causar problemas de visión.
El terreno del nervio que atravieza la cara (trigémino),es quizá el más importante para nosotros los dentistas, ya que todos los días trabajamos con él. Posee tres divisiones (de ahí su nombre) Todo lo que suceda en el área trigeminal repercute en la cabeza, cuello, tórax y abdomen. Este nervio recibe información de las partes contiguas, de los músculos de la masticación y la articulación Temporo mandibular del cuello y los músculos oculomotores que controlan el movimiento de los ojos en relación con el reflejo óculo-encefálico, es decir, la coordinación de los movimientos de los ojos con los de la cabeza para permitir el seguimiento visual de los objetos en movimiento. Por lo tanto también se relacionan con el sistema vestibular que controla la posición de la cabeza con respecto al cuerpo y el equilibrio.
Las venas son vasos sanguíneos encargados del transporte del dióxido de carbono y de recoger los desechos metabólicos de los tejidos transportándolos al órgano encargado para su eliminación. Existe una vena muy importante llamada la angular, que comienza en el ojo y realiza un recorrido atravesando la cara terminando en la mejilla en un musculo de la masticación. Se relaciona con los labios, la nariz, el mentón, el paladar y los alveolos que son extensiones de los huesos de los maxilares donde están los dientes. Una infección puede pasar del diente al tejido alrededor del ojo, produciendo, por ejemplo, una trombosis séptica de la vena angular de la cara con graves consecuencias.
Las mediciones del Doctor Voll (electro-acupuntura) determinó que las relaciones boca-maxilares producen cambios energéticos en el organismo. En su tabla se relacionan los caninos superiores e inferiores con los ojosü
La Sociedad Europea de Cardiología para la prevención de la enfermedad cardiovascular en la práctica clínica contempla que la afección de huesos y encías se asocia con la disfunción endotelial, con la aterosclerosis y con un incremento del riesgo de infarto de miocardio e ictus. La periodontitis se sitúa entonces como factor de riesgo igual que la enfermedad renal, la obesidad, el tabaquismo, etc. ¿Es posible que en todo ese entramado arterial y venoso se produzca un infarto de una arteria ocular? Podría contemplarse esta posibilidad.
Dra. Victoria Castañeda Garzón



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